A lo largo de los años, muchos de nosotros renunciamos a vivir en espacios amplios a cambio de la comodidad de los grandes centros urbanos o vivemos con una decoración estática y estandarizada, ya que pasábamos muy poco tiempo en casa. Hoy, estas lógicas han perdido fuerza, ahora que llevamos a cabo la mayor parte de nuestras actividades dentro de ella.

Y si logramos adaptar trabajo, estudios, ejercicios, compras y tantas otras responsabilidades al entorno del hogar, ¿por qué no llevar las experiencias del exterior que más nos gustan al interior de nuestros hogares? La creatividad combinada con la tecnología abre un abanico cada vez más amplio de posibilidades y, así, insertando toques de nuestra identidad y reinventando espacios, estamos transformando el diseño y las tendencias de viviendas.

La casa que se abre a las experiencias

El diseño de interiores es cada vez menos normativo y más centrado en el individuo, siguiendo, pues, los cambios en los paradigmas de la vida contemporánea. Como, por ejemplo, la perspectiva de que los residentes ya no deben organizar su vida en torno a la forma en que se diseñaron los ambientes, sino que debemos diseñarlos considerando las actividades diarias de quienes disfrutarán de estos espacios. Con eso, empezamos a preocuparnos por desarrollar no solo productos, sino experiencias para vivir.

En esta casa viva y en movimiento, la tecnología se encuentra con lo natural, creando un ambiente amigable y acogedor para todas las edades, necesidades y estilos de vida. Desde superficies en fibras o maderas con catedrales alargadas hasta el metal, diseños geométricos y estándares con efecto 3D. Hay un pensamiento más profundo en relación a la funcionalidad, pero manteniendo los valores estéticos

Horizontes ambivalentes

En medio de este entrelazamiento de experiencias y materiales, los lenguajes del interiorismo se transportan a los espacios públicos y viceversa. Llevamos el confort del hogar a las áreas externas y la vibración de los entornos al aire libre al hogar. Queremos reconectarnos física y emocionalmente no solo con la naturaleza, sino también con las calles, con el mundo exterior. Este sentimiento genera un nueva mirada a lo ordinario, lo local, lo hecho a mano; una nueva perspectiva sobre texturas, objetos y símbolos que antes pasaban desapercibidos.

La textura de la arena de la playa, el hormigón en el centro, los árboles del parque, la paja de la feria o las telas de la ropa que nunca salieron de nuestros armarios. En nuestra constante rutina digital, empezamos a valorar cada vez más el tacto y las sensaciones que proporcionan las superficies. 

Curaduría del cotidiano

Las casas, entonces, funcionan como extensiones de las identidades de los residentes. Con la decoración, así como nuestras personalidades, construyéndose de forma orgánica, transformándose con el tiempo y ampliando nuestras referencias. En este entorno, simbolismos, eventos, afectos y momentos forman parte de la esencia del hogar. La casa se convierte en una especie de  “museo del yo”: donde materializo mis recursos y mi historia en forma de muebles y objetos de decoración.

Maderas exóticas que nos recuerdan los lugares donde pasamos nuestra infancia. La marquetería está tan presente en los muebles de las casas más antiguas. Los símbolos impresos en las aceras de la ciudad donde hicimos tantos paseos. O simplemente el desgaste que causa el sol en la pintura de la pared de la habitación, que nos recuerda los alegres días de verano. Hablamos de un diseño atemporal, en estilo y calidad.

Diseño sensorial y conexiones emocionales

De hecho, cuando se trata de las tendencias actuales para interiores, ya no hay una simple pregunta entre el cierto o el errado. Por lo contrario, hay una valoración de la diversidad de materias primas y elementos decorativos, destacando las calidades impresionantes y sustanciales de sus superficies. El diseño actual fomenta la mezcla de técnicas y texturas, además de priorizar la sencillez de las formas. Los entornos se diseñan con extrema atención a lo sensorial y las conexiones emocionales.

Os espaços que seguem essa linguagem, então, parecem estar despidos. Revelando uma natureza indomada e verdadeira. Madeiras tipicamente brasileiras, lãs, tecidos e tramas com movimento e assimetria naturais, baixos contrastes e estruturas simples. São ambientes organicamente construídos, transmitindo sensação de serenidade e acolhimento. 

Los espacios que siguen a este lenguaje, entonces, parecen despojados. Revelando una naturaleza salvaje y verdadera. Maderas, lanas, tejidos y tramas típicamente brasileños con movimiento y asimetría naturales, bajos contrastes y estructuras sencillas. Son ambientes orgánicamente construidos, que transmiten una sensación de serenidad y acogida. 

¡Vivir bien!

Lo cierto es que incluso antes de las grandes transformaciones que hemos vivido desde el año pasado, el equipo de diseñadores de Impress Decor Brasil ya estaba llamando la atención sobre un movimiento en evolución: ¡vivir bien! Una cuestión que, por supuesto, solo se acentúa ante los retos y oportunidades del mundo actual.

Si bien echamos de menos la naturaleza y todo lo que nos atrae del exterior, buscamos esas sensaciones en nuestro interior, imprimiendo recuerdos afectivos en los espacios que nos rodean. La decoración, entonces, adopta un comportamiento de moda, en el que cada uno cuenta su propia versión de sí mismo y cómo quiere vivir. Y es así, de forma fluida, que observamos el surgimiento de nuevas tendencias en el diseño de interiores.