Lugar de descanso y reconexión con uno mismo, pero también para divertirse, recibir, trabajar, estudiar, enseñar e ¡incluso ir de compras! Nuestros hogares se están convirtiendo en espacios cada vez más dinámicos a medida que se pueden realizar nuevas actividades del “universo exterior” en línea y de forma remota. Y es este entrelazamiento entre lo privado y lo colectivo, lo personal y lo profesional, lo interno y lo externo, lo que ha transformado no suelo nuestras rutinas, sino también la forma de planificar los espacios.

En un momento en que la vida pasa dentro de casa, varias familias que antes solo se reunían a la hora de cenar, comienzan a compartir no solo el mismo techo, sino también el tiempo. En un escenario tan plural, la casa debe adaptarse para servir a todos los residentes – personas de diferentes generaciones, géneros, necesidades y estilos de vida — simultáneamente.

La cocina ejemplifica muy bien esta idea: espacio para cocinar, servir, charlar, celebrar… y ahora también para estudiar, trabajar, pagar facturas. Uno de los espacios más íntimos de nuestras vidas, la habitación de hoy puede ser un lugar para realizar reuniones de negocios y combatir la nostalgia de los amigos a través de videollamadas. El salón puede ser tanto un espacio para la práctica de ejercicio y descanso como transformarse en un cine o sala de juegos para toda la familia.

Esta constante construcción y deconstrucción entre barreras colectivas e individuales ha llevado a la arquitectura contemporánea a permitir lecturas menos normativas sobre las habitaciones y sus funciones. Es decir: el foco comienza a estar en el individuo, o mejor, en los individuos que viven en la casa. Ellos definirán la función de los espacios de forma orgánica, muchas veces sin ambientes claramente definidos.

Elegante y con movimiento, Brisbane Acacia es un amaderado atemporal con un atractivo muy auténtico. Sus movimientos sutiles crean una estética adaptable y que responde muy bien a momentos individuales o colectivos

Estos cambios requieren soluciones cada vez más híbridas y flexibles. Y la tecnología, por supuesto, puede ser un excelente aliado en este sentido, con la conectividad haciendo nuestro cotidiano más práctico. A través de dispositivos comandados por voz, por ejemplo, podemos controlar la iluminación, lo que marca una gran diferencia en el confort de los espacios. La luz que necesitamos para estudiar y trabajar es diferente a la luz para un momento de relajación cuando vemos televisión, leemos o incluso practicamos yoga. Los colores también pueden ayudar mucho a iluminar o crear sombras en los espacios, permitiendo un juego de vibración muy interesante.

Energy Flow surge como una alternativa para mantener el contacto con la energía natural, aportando luz y calidez a los ambientes internos, creando, así, un universo energético y acogedor

Además de las soluciones tecnológicas, es posible realizar adaptaciones más sencillas y que generan un impacto muy significativo en la forma en que usamos los espacios. Puertas correderas, mamparas o incluso mesas con encimera pueden ser buenas opciones para delimitar distintas áreas dentro de un mismo ambiente.

Llevando una atmósfera urbana a cualquier espacio, el estándar Kilox ofrece una superficie híbrida que agrega un efecto metálico, además de tener una amplia variedad de colores que combinan muy bien con la vida moderna

Además, el desafío es pensar en muebles que sean lo suficientemente prácticos para cumplir con diferentes rutinas y estilos de vida al mismo tiempo. Los muebles ligeros con ruedas son una buena forma de transformar rápidamente un espacio, así como el mobiliario multifunción, como mesas plegables y sofás modulares. Por lo tanto, con los recursos adecuados, es más fácil adaptar nuestros hogares a nuevas funciones, sin renunciar al confort, la estética o nuestra privacidad.