Presentada en una residencia ubicada sobre la Avenida Cândido Hartmann, en el barrio de Bigorrilho, en Curitiba, la CASACOR Paraná 2026 permanece abierta al público hasta el 5 de julio. La 32.ª edición se propuso abordar el tema nacional de este año, “Mente y Corazón”, que concibe el hogar como un espacio de reconexión frente al exceso de información y a la presión de una vida hiperconectada. Con este trasfondo, el equipo de design de Impress recorrió los ambientes de la muestra.
La impresión inmediata fue la de una exposición más cálida y más audaz en el uso del color que las presentadas en los últimos años. El rojo condujo gran parte de este cambio, no como un tono único, sino como una familia cromática que se desplegaba según la intención de cada proyecto. “El rojo apareció en diferentes versiones, desde el burgundy más sofisticado hasta un tono anaranjado, cercano al terracota”, observa la designer Adelita Lenartowski. Ese mismo rojo que reviste paredes enteras reaparece en muebles y objetos, y adquiere también una versión mineral en piedras con acabados rojizos, evidencia de un color explorado en registros muy diversos dentro de una misma vivienda.

Lejos de resultar agresiva, esta paleta se apoyó en una base terrosa que aporta confort al conjunto. El terracota funciona como punto de equilibrio, mientras que los marrones y un amarillo cercano a la mostaza continúan la narrativa cálida. Las maderas siguen la misma temperatura cromática, con diseños de gran movimiento y catedrales bien definidas, en tonalidades que van de medias a medio oscuras sin llegar a cerrarse demasiado. Es un vocabulario material que privilegia lo natural y lo táctil, algo coherente con una edición que habla de reconexión.
Este deseo de acogimiento también se traduce en el mobiliario. El equipo de Impress identificó una inspiración retro que, aunque no domina todos los espacios, aparece con claridad en piezas de referencia modernista y de los años 70, especialmente en sofás y sillones de formas redondeadas y volúmenes generosos. “Son muebles pensados para acoger, no solo para componer una escena, y en ese sentido la elección estética se encuentra con el concepto de la muestra”, comenta Adelita. La naturaleza completa este repertorio afectivo, presente en estampados y objetos que remiten a plantas y animales distribuidos por los ambientes.

Sin embargo, el rasgo más destacado fue el cambio de comportamiento en la decoración. En lugar de la contención que predominó en los últimos años, esta edición abrazó un maximalismo donde la mezcla de piezas de diferentes épocas vale más que la uniformidad de un único estilo. “En las ediciones anteriores predominaba una decoración más minimalista y clean, y esta vez vimos exactamente lo contrario”, resume la designer. Esta libertad para acumular referencias sugiere una forma de habitar menos preocupada por la imagen perfecta y más interesada en la historia que cada objeto lleva consigo.
Para Impress, la CASACOR Paraná 2026 confirma un momento en el que el color y la textura vuelven al centro del proyecto, cargados de memoria y afecto, en una vivienda que dialoga directamente con la propuesta de cuidar la mente y el corazón.

