Essere Progetto: el design como proceso en el Fuorisalone 2026

Durante una semana, Milán se transforma en una plataforma abierta de experimentación, donde instalaciones, muestras y eventos ocupan casonas históricas, galpones reconvertidos, galerías y espacios públicos. Este año, Impress recorrió los principales distritos del Fuorisalone junto a clientes en un safari urbano por el design de Milán, siguiendo de cerca lo que la edición 2026 tenía para revelar. El acceso a la mayor parte de los eventos es gratuito, y es justamente esa permeabilidad la que define el carácter del Fuorisalone: no existe un único recorrido ni una entrada obligatoria; cada visitante construye su propio camino por la ciudad.

El tema de la edición 2026 fue Essere Progetto, una reflexión sobre el diseño entendido como un proceso continuo y responsable. La propuesta parte de una idea directa: el ser humano como agente activo del proyecto, y no solo como usuario del resultado. En esta lectura, el error y lo imprevisto forman parte del proceso, y el diseño deja de ser sinónimo de producto terminado para convertirse en una práctica en permanente construcción. La relación con la inteligencia artificial entra en esta discusión de forma concreta, como un campo donde la intuición humana y la lógica algorítmica comienzan a coexistir y generar formas de creación que ninguno de los dos produciría de manera aislada.

Lo que el equipo de Impress observó en las instalaciones del Fuorisalone confirma esta dirección. Adelita Lenartowski, diseñadora de Impress, describe una transición clara en el papel del design: de forma a lenguaje cultural. Las instalaciones visitadas mostraban un diseño que no se limita a proyectar productos, sino que construye experiencias, narrativas y conexiones emocionales con quienes ocupan ese espacio. “El diseño está mucho más allá de simplemente proyectar productos. Existe una valorización de los materiales y de los procesos productivos, además de la creación de experiencias y de una conexión emocional con quienes forman parte de ese espacio”, observa.

Las instalaciones inmersivas y sensoriales fueron uno de los destaques de la edición, con proyectos que convertían al visitante en parte del propio espacio. Junto a esta centralidad de la experiencia, hubo un marcado regreso a lo humano: materiales naturales, texturas más presentes y procesos artesanales ganaron protagonismo tanto en showrooms de marcas tradicionales como en las instalaciones más artísticas. Para Adelita, esta valorización de lo sensible y de lo emocional dialoga directamente con la búsqueda de autenticidad en contraste con la saturación tecnológica de los últimos tiempos.

El confort fue otra tendencia que se tradujo claramente en los proyectos. Formas orgánicas, volúmenes redondeados y atmósferas más intimistas marcaron la edición, con un diseño visiblemente más cercano al cuerpo humano y al bienestar. La multidisciplinariedad también estuvo presente: muchas instalaciones mezclaron moda, arte y gastronomía en experiencias híbridas, evidenciando marcas que construyen universos narrativos que van mucho más allá de los productos que presentan. En los materiales, Adelita destaca una nueva sofisticación, con metales, superficies espejadas y madera como constantes, reflejando el cuidado por el acabado que es una marca de la tradición italiana.

Para Gianna Stabach, coordinadora de marketing de Impress, la experiencia fue ante todo una lección sobre cómo presentar productos y poner el diseño en evidencia. Lo que quedó como aprendizaje no fue la escala de los eventos ni la cantidad de información, sino la calidad de la atención que algunos proyectos logran generar. Varias instalaciones fueron una invitación a la interpretación individual, donde el visitante necesita ser transportado a una atmósfera diferente para realmente conectarse con lo que está viendo. “Lo simple, pero que genera conexión, es tan poderoso para lograr que las personas realmente se sumerjan, entiendan y se conecten con el producto”, comenta.

Jessica Hori, gerente de producto y marketing de Impress, añade una capa técnica a esta lectura. Muchas instalaciones trabajaron con estructuras inflables, creando una materialidad impermanente que reforzaba la idea de mutación presente en el tema de la edición. “Los diseñadores y arquitectos utilizaron muy bien la iluminación, creando sombras dramáticas en las experiencias, además de trabajar con transparencias y con el propio viento para aportar esta sensación palpable de mutación y evolución de los proyectos”, explica. Es una lectura que conecta directamente el lenguaje de las instalaciones con el tema del Fuorisalone: el design como algo que se transforma en su propia existencia.

ARTIGOS RELACIONADOS